INSURGENCIA GLOBAL proletari

Siendo jueves 17 de octubre, en una mañana que parece ser como cualquier otra en Barcelona, “por abajo”, es decir, en el trabajo, en los almuerzos, en la fábrica, en los colegios y universidades, en el café y en el mercado se habla de lo que está pasando, se habla de política, se habla de la independencia, se habla de la represión y de las manifestaciones.

Ayer se cumplieron 3 días consecutivos de protestas ininterrumpidas frente a la sentencia del procés, tenemos más de una decena de detenidos en todo el territorio, procesados y heridos de gravedad en la resistencia legítima y creciente en combatividad de un pueblo que no se rinde ante la represión y no se rinde frente a los callejones sin salida que le propone una clase social que no representa los anhelos más sinceros y profundos del pueblo, una clase que no representa el verdadero y profundo concepto de la independencia catalana y de los pueblos ibéricos como Euskadi y Galicia.

Nuestros compañeros/as no son estadística ni saldo, son tope de lista en las reivindicaciones programáticas crecientes de este movimiento en la calle, no los vamos a abandonar y hay que luchar por su inmediata liberación en el marco de la libertad y el desprocesamiento de todos los presos/as políticos/as y exiliados/as por luchar.

De forma paralela urge inmediatamente esclarecer políticamente el panorama que se vive en las calles y alrededor del territorio, necesitamos ser lo más precisos posible para poder continuar luchando con mayor claridad en términos estratégicos.

Es mi intención en este texto aproximar algunas conclusiones inmediatas de análisis, de programa, de táctica y de estrategia, sin entrar en referencias más profundas de tipo histórico y conceptual que seguramente, en algún momento, y en algún lugar más adecuado, también deberemos obligatoriamente abordar.

Las organizaciones obreras y populares necesitamos del debate político, de la participación directa, de la más amplia democracia obrera, pero también de la construcción de organización política de vanguardia, de partidos, de frentes, para poder dar respuestas profundas y propositivas a esta crisis política que es democrática pero que también es económica.

 

Una crisis. Muchas crisis.

La crisis política y de representatividad

La respuesta en las calles, aumentando el grado de combatividad en miles y miles de personas, la legitimación de los métodos de autodefensa y de la violencia popular en una importante parte del pueblo, frente a la violencia explícita vertical del estado y sus fuerzas represivas, ha quebrado una parte de ese sentido común dominante, aún mayoritario, de la “no violencia” como concepto político metodológico, pero a la misma de vez de contenido político y programático.

La juventud se ha puesto al frente de la primera línea de fuego de los mossos d’esquadra y la guardia civil nacional, y está combatiendo de manera ejemplar y lo hará cada vez más organizada fruto de la experiencia que gane, comprendiendo que la autodefensa necesita mejorar los métodos defensivos en igual escala a la ofensiva represiva. Se ha demostrado incluso en estos 3 días, que la mayor cantidad de heridos se encuentra en quienes no estaban protagonizando de forma activa la autodefensa, sino que se manifestaban de forma pacífica. Todo un dato.

Esto ha generado un quiebre en la política en general y en las bases sociales en particular. Porque la violencia popular no se había manifestado tan masivamente hasta este momento, sobre todo, después de las jornadas del 1-0.

Si entendemos que el movimiento independentista es hoy un movimiento cualitativa y cuantitativamente policlasista, sujeto a las tensiones propias de las clases sociales/sujetos sociales que la componen, y a la misma vez, a las tensiones propias de la hegemonía en términos subjetivos, de consenso opresor de las clases dominantes sobre este mismo, podemos entender entre todos/as, que las principales contradicciones políticas del mismo se estén manifestando principalmente en algunos de los siguientes aspectos:

·         La violencia como método de lucha, como continuación de la política ante los cierres y bloqueos cada vez mayores de participación democrática

·         La dirigencia política en crisis interna y de representatividad, en el proceso de resistencia popular y masiva

·         El carácter de clase de esa dirigencia política y social expresada en sentido mayoritario estructural y no estructural en organizaciones como JxCat, ERC, Ómnium, ANC, Tsunami Democratic

·         El programa político, democrático, económico y social de la independencia

Nada es casualidad en este mundo convulso. Quienes se desgarran las vestiduras con la violencia, son quienes, desde el estado, español y catalán, en tanto estado ÚNICO EN UNIDAD, y desde los sectores de la pequeña, mediana y gran burguesía, no proponen ninguna salida progresiva a la crisis.

Eso sí, no pierden la iniciativa. El que pierde la iniciativa, pierde.

El punto central y la demanda concreta de la burguesía catalana y española es que todo siga como está, seguir viviendo en una farsa de democracia tutelada donde no se guarda en reparos a la hora de reprimir la disidencia política e ideológica, incluso, la del más bajo vuelo sistémico, esa que no hace el mínimo daño al capital.

Por este motivo y hace unas horas, en consonancia y coherencia a lo que venimos advirtiendo, el president de la generalitat ha hecho la propuesta al aire de convocar a un nuevo referéndum. Con un objetivo más que claro: o se logra desmovilizar y apagar el incendio mediante otra pantomima “democrática”, o se hace pagar el costo político del desborde a Moncloa, para garantizar la subsistencia política de los sectores que siguen llevando a una y otra derrota las legítimas ansias de libertad de este estoico pueblo.

Las cámaras empresariales no se quedan atrás y sacan un comunicado muy claro: le sueltan la mano a Torra y exigen la mano dura para poder continuar con sus negocios “en paz”, el gobierno central presiona y presiona, los partidos del establishment hacen sus cálculos, y Catalunya es una hoguera.

No estamos ante nada nuevo en cuanto a la reacción lógica de las clases dominantes, que demuestran una vez más, de manera más explícita que nunca en estos años, como ante la correcta y creciente independencia de las masas en la calle, imponiendo sus históricos métodos de lucha, reaccionan de manera conjunta respondiendo en UNIDAD ante el peligro del desborde de los límites, de los márgenes previstos para participar mínimamente de esta farsa de democracia.

Esos márgenes previstos, esos márgenes posibles, tanto para la burguesía “independentista” catalana como para la burguesía de todo el territorio bajo el yugo español, está en las reivindicaciones programáticas de fondo que pueden afectar el margen incalculable de sus ganancias, de su acumulación de capital, de la propiedad privada sobre los recursos estratégicos y sobre la riqueza obscena desde donde se paran para mirar este conflicto.

El independentismo real, el que está movilizando a la juventud en la primera línea de fuego, está debatiendo hace muchos años en términos que no agradan al capitalismo local, a la burguesía catalana. Está discutiendo hace años una salida programática a la independencia de Cataluña con extensividad a todo el territorio ibérico.

El carácter policlasista del movimiento, hegemonizado aún por la burguesía, está siendo interpelado hoy.

No podemos decir de forma espontánea, porque son los años de construcción política de estos sectores de la vanguardia obrera y popular quienes han puesto sobre la mesa las contradicciones de clase de este movimiento, pero si podemos decir que una cuota de haber avivado esas contradicciones son fruto de la brutalidad absoluta y descarada del estado español, y la consecuente y engañosa artimaña metodológica de la burguesía catalana.

Tanto la brutalidad represiva de las clases dominantes ibéricas, como la manipulación discursiva y la represión de la burguesía catalana, han comenzado a generar una apertura de grieta entre las aparentemente sólidas bases consensuales sobre las que mantenían controladas las llamas del movimiento independentista.

Una burguesía que en Cataluña ha utilizado descaradamente la excusa de la genuina independencia para hacer frente a la complejidad económica, a las reformas cada vez más antidemocráticas, antiobreras, privatizadoras, empobrecedoras y precarizadoras del estado y de la vida del conjunto de la clase obrera y popular ibérica.

Una burguesía catalana que demuestra cuan aliada del estado español es frente a la represión unificada, de y en los márgenes de lo posible, de lo políticamente correcto en términos de continuar con la explotación descarnada de la clase trabajadora nativa y extranjera y mantener su tasa de ganancia.

Independencia cuando convenga, y ahora parece que no estaría conviniendo tanto.

Quim Torra es un payaso de turno, que, junto a todo su gabinete y los partidos de las clases dominantes catalanas, salen a la escena de un circo unificado con sede en la Moncloa. Por un lado, sale a pasear por las marchas de la libertad para sacarse fotos con el pueblo catalán que concurre masivamente a Barcelona desde las provincias, por otro, a los pies de Pedro Sánchez y su majestad, alienta la movi-represión, zanahoria y garrote, y vamos viendo ahora que pasa con esto de aventurar un nuevo referéndum.

En las calles el clima es propio de los comienzos de ese quiebre.

Creo humildemente que en el corto plazo solo hay apertura de esa grieta, pero una apertura suficiente para poder avanzar en la construcción política de mediano y largo plazo. ¿A que me refiero con esto? Son evidentes las manifestaciones generalizadas de miles de personas, de todas las edades y de todos los sectores sociales, simpatizando con sectores de la vanguardia juvenil y su combatividad. Hay fotos de ancianos recogiendo material y llevándolo a incendiar barricadas, los hemos visto a nuestro lado, hemos visto esos rostros grabando con sus teléfonos lo que está pasando con una sonrisa de oreja a oreja.

Por otro lado, está por supuesto, el aún mayoritario sostenimiento del sentido común hegemónico contrario a los métodos violentos, que se expresan como hemos dicho fundamentalmente en los sectores de clase que se identifican de alguna manera con el govern y los partidos y organizaciones sociales vinculadas de alguna u otra forma (aunque confusa) a las clases dominantes, pero también en un sector importante de la clase trabajadora y de los sectores populares, tanto independentistas como no independentistas que hoy no están en las calles.

Ese conjunto mayoritario, aún así, no ha interrumpido su marcha y su continua participación en las movilizaciones, y se prevé que mañana, en el marco de la huelga general convocada por la intersindical, acompañe las movilizaciones y concentraciones convergentes de forma masiva.

Esto quiere decir que el quiebre consensual es más complejo de lo que se intenta construir desesperadamente en estos días por los medios de comunicación del poder, de la burguesía catalana, intentando aislarnos a los sectores obreros y populares que estamos en la vanguardia (no autoproclamada), de las expresiones de combatividad en las calles y de propuesta de participación directa y democrática de las bases que se manifiestan.

Están desesperados por aislar algo que por “abajo” se esta contagiando de manera masiva, aún con resistencias concretas horizontales y propias de las contradicciones ya mencionadas, cuando “por arriba” se encuentran en una encerrona difícil de resolver, sobre todo en aumento de la represión en condiciones políticas en que reprimir, al no ser algo de todos los días, cuesta que se procese de forma consensual en un sentido desmovilizador, en un sentido opresor, en un sentido de condena y de lucha horizontal entre los “de abajo”.

No es lo mismo reprimir a mayor escala, con fuerzas represivas que no están acostumbradas a la represión en estos niveles, en Cataluña que en Argentina, por ejemplo. El contexto y la lectura de los hechos son significativamente diferentes, cualitativamente es diferente.

El Govern está atado de pies y manos. Está encerrado en su propia trampa. Su independentismo pasó de moda. Su pantomima “indepe” ya no es creíble. Su salida ya la conocemos todos. Es histórica y si no la sabemos leer y advertir con anticipación puede llevarnos a una derrota dolorosa a los sectores obreros y populares. La burguesía nativa, extranjera, tutelada, multinacional, de donde sea, cierra filas y delante de ella pone todos los medios posibles para protegerse.

Pero acá hay una diferencia sustancial. La clase política que representa a un sector de la burguesía nativa catalana está entregada a la Moncloa porque no le quedan herramientas políticas propias por su tutelaje político sustentado en su propia clase, una clase que no quiere ninguna transformación social profunda. Esa entrega danza en una delgada línea de sustentabilidad política, entre la sed de aplicación de las “leyes” de seguridad nacional y la intervención de Cataluña por el gobierno central y el futuro político de los partidos hasta ahora mayoritarios que representan a esos sectores de clase en Cataluña.

Todos juegan sus propias fichas, para ganar terreno donde otros lo pierdan, así es la disputa de las clases dominantes. En Madrid, los partidos del régimen PSOE, PP, Podemos y Ciudadanos intentan jugar su propio relato de los sucesos en Cataluña para sujetarlos al marco de un panorama nacional complejo. En tanto en Cataluña, ERC, espera ansioso su salto definitivo para “comandar” el procés y el govern, curiosamente con los mismos métodos que JxCat y compañía, una ambivalencia metodológica entre la movilización y la respuesta institucional, aún generando contradicciones fuertes en su base juvenil, que hoy también se encuentra resistiendo en las calles.

Es en este complejo marco que Torra agita la consigna del referéndum y se muestra como “un activista más”. Es con ese cálculo fino entre quedar atrapado en el juego que propone la Moncloa o intentar retirarse con algún futuro posible del Govern. Está jugadísimo e intenta salir con iniciativa política, para ganar algo de aire en estos días en que sube y sube la marea.

Esto sucede, además, en el marco de la repetición de las elecciones en la península y del avisoramiento de un futuro económico, europeo y mundial (Alemania, Brexit, Guerra Económica EEUU y China, etc.) que hace al panorama todavía más complejo.

A su vez, en este marco electoral se agitan encuestas a partir del conflicto en Cataluña, y si miramos las tendenciosas y reaccionarias encuestas nacionales, los sectores obreros nos agarramos la cabeza.

Son desalentadoras siempre, pero sabemos que no solo están alteradas por los intereses de las clases dominantes, sino que además no son el termómetro ideal de lo que pasa “por abajo” y lo vemos en Cataluña donde el escenario está más abierto que nunca.

 

La Unidad Obrera y Popular en la península ibérica

Aún con este panorama, el conflicto no parece en el corto plazo lograr “nacionalizarse” al resto de los territorios bajo yugo español. El panorama en otros territorios, todavía, no es el mejor.

Si bien las expresiones de solidaridad han sido importantes y valiosas, el problema fundamental de la unificación plurinacional de las luchas en la península, todavía no suele encontrar caminos clarificadores, y muchas veces sucede todo lo contrario.

Las luchas obreras recientes que venimos observando a lo largo y a lo ancho de toda la península, no han tenido toda la difusión y el compromiso necesario de todos los sectores obreros y populares que deberían tener. Por ejemplo, con el conflicto de los/as obreros/as de Vesuvius. Esto también hace que, fundamentalmente esa unidad, que solo puede darse mediante la simpatía, el acuerdo, la coordinación de medidas, de reivindicaciones obreras y populares, no recoja todo el apoyo a uno de los movimientos de masas más grande y peligroso para el estado español en las últimas décadas: el movimiento independentista.

Es decir, sin un programa obrero y popular común y plurinacional, reivindicado tanto desde los sectores independentistas como por otros sectores que quizás no están todavía muy de acuerdo con la independencia de los pueblos ibéricos, está complicada aún la generalización de la crisis política en un sentido progresivo, en un sentido de solidaridad de clase. Más bien si no se avanza rápidamente en esto, el objetivo de la derecha más brutal y reaccionaria se puede cumplir: aislar el conflicto catalán con un apoyo “nacional” mayoritario a un gobierno de coalición entre las derechas diversificadas inteligentemente. Ese es el fantasma que se agita con sed de sangre por estos días entre los sectores más reaccionarios.

Dicho todo esto, correspondería preguntarnos en primer lugar y ante la urgencia de los hechos...

 ¿Hacia dónde vamos nosotros/as, los trabajadores/as asalariados/as, los sectores populares y migrantes?

Necesitamos esclarecer los objetivos y el programa, en el corto, el mediano y el largo plazo.

Sin dudas el análisis de la correlación de fuerzas para esto es el punto principal, pero ese esfuerzo analítico no podemos hacerlo de cara a nuestros enemigos, debemos manejarlo con prudencia frente a la agudización de la represión. No subestimarla. No regalar el diagnóstico real de nuestras fuerzas. Eso debemos preservarlo en el conjunto de las organizaciones obreras y populares, sindicales, políticas, sociales, estudiantiles, feministas.

Debemos retomar los métodos históricos que acompañaron el cuidado de nuestra integridad física y de nuestra libertad ante un estado que avanza cada vez más en la represión cerrando filas. Los métodos de cuidados en la calle y en nuestros ámbitos de participación deben ser atendidos con urgencia frente a una realidad que hace rato nos viene anticipando este panorama, no solo frente a las fuerzas del estado, sino también ante las fuerzas para policiales y fuerzas de choque fascistas que están ávidas de salir a las calles bajo tutela la guardia civil a hacer de las suyas para evadir responsabilidades estatales, es metodología global e histórica de la lucha de clases de hoy y de siempre.

Sin duda, son momentos de ávida predisposición de las masas para discutir de política y todas estas cuestiones que forman parte de esta, es nuestro momento más que nunca para ampliar esa grieta de clase, definiendo la primera de las independencias no tuteladas, esa que no requiere aprobación más que del conjunto material de la organización de la producción, de las fuerzas productivas: LA INDEPENDENCIA DE CLASE.

Debemos avanzar en la necesidad de rechazar las propuestas de los sectores institucionalistas que creen que convergiendo con la derecha y las clases dominantes catalanas debemos convocar a las masas, a nuestra clase obrera y popular, aún a riesgo de ser colocados en el esquema de las plétoras posibilistas, las retóricas reformistas, pequeño burguesas y reaccionarias, de “hacerle el juego a la derecha”, no debemos temer en afirmar con firmeza y claridad que hoy más que nunca debemos agitar nuestra identidad obrera y popular frente a las innumerables traiciones y unidades represivas de las clases dominantes catalanas e ibéricas.

ANTE LA UNIDAD REPRESIVA DEL ESTADO ESPAÑOL Y LA BURGUESÍA CATALANA. UNIDAD OBRERA Y POPULAR POR UN PROGRAMA Y UNA INDEPENDENCIA OBRERA Y POPULAR. INDEPENDENCIA ES ANTE TODO INDEPENDENCIA DE CLASE.

Avanzar en este sentido es URGENTE y solo se puede dar mediante una clara y simple UNIDAD PROGRAMÁTICA de primera instancia.

Sabemos que hay sectores, incluso dentro de lo que podemos denominar Esquerra indepe, que intentan ya en estas horas dar iniciativa a salidas institucionales que no permiten tener iniciativa programática propia sostenida en las calles. Que pueden llevar incluso al desarme político de nuestra clase, pensando que lo mejor de todo esto es recuperar terreno electoral para el 10-N, como pasa actualmente con un sector de la CUP, que hace tiempo que viene fortaleciendo su giro institucionalista y reformista.

Debemos dar fraternamente el debate con esos compañeros/as que intentan muchas veces hacer parecer que las demandas programáticas están descolocadas EN LA TÁCTICA, de las demandas independentistas, cuando lo que primero está en juego es “la democracia”.

Pero nosotros/as tenemos el deber de ser claros en diversos términos con nuestro pueblo trabajador: en primer lugar por el hecho de que entendemos por “democracia” cuando hablamos de “democracia”, en segundo lugar porque estamos demostrando en la práctica, con la lucha obrera y popular, que ninguna democracia, ni la más falsa de ellas como esta farsa tutelada, puede ser llevada adelante por sectores de las clases dominantes (JxCat y ERC fundamentalmente) a los que realmente no les afecta en lo más mínimo la democracia, ¡aún a riesgo de caer presos!, porque los sectores a los que ellos defienden también les pagan con esta moneda, con la cárcel, cuando se emocionan mucho con esto de “la democracia republicana”, han demostrado en toda la historia, que a pesar de ciertos voluntarismos genuinos y democráticos, sin la respuesta contundente de quienes movemos el mundo, la clase obrera, motivada por un futuro mejor nada se puede, ni en términos democráticos ni mucho menos en términos económicos. Como no pensar críticamente en estos días de cínicos homenajes, lo que fue el verdadero rol del gobierno republicano en Cataluña de Lluís Companys y la coalición que combatió antes que al fascismo a la CNT-FAI y al POUM, aún con sus contradicciones históricas a cuestas.

Parte de este debate en la base es porque tipo de democracia estamos peleando, si vamos a discutir en primer término “democracia”.

Una democracia real, participativa, protagónica, que puede y debe darse la forma que el pueblo decida que tenga, solo puede lograrse de forma directa, bajo la dirección unificada de la clase obrera y popular con las alianzas y apoyos circunstanciales que se puedan lograr en los sectores que, aún sin pertenecer a la clase obrera propiamente dicha, se ven perjudicados, amenazados, por esta farsa de democracia en la que vivimos.

Por eso decimos que HOY, YA, el programa ÚNICO, encabezado y dirigido por los sectores de la clase obrera y popular, en la expresión de lo que podría ser una FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL OBRERO Y POPULAR, que también cuente con participación de sectores de la pequeña burguesía, de pequeños comerciantes y sectores pymes pequeños, de profesionales autónomos, de estudiantes, es el único camino posible, la ÚNICA Y REAL salida a esta crisis.

Solo un frente de estas características, que logre consolidar en lo inmediato una dirección colectiva mandatada, con mecanismos de democracia directa extendidos sobre las bases, puede empezar a darle salida política a una posible crisis de representación.

UNIFICADOS/AS SOLIDAMENTE bajo un ÚNICO PROGRAMA QUE CONTENGA, por lo menos en lo INMEDIATO, las demandas más sentidas que se pueden ver hoy en la calle, las democráticas y las obreras:

·         LIBERTAD, DESPROCESAMIENTO Y AMNISTÍA ABSOLUTA PARA TODOS/AS LOS PRESOS, ENCAUSADOS/AS Y EXILIADOS/AS POR LUCHAR

·         DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS. ¡INDEPENDENCIA YA!

·         DEROGACIÓN DEL CONJUNTO DE LAS LEYES REPRESIVAS

·         AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO A 1200 E.

·         IGUAL TRABAJO IGUAL REMUNERACIÓN.

·         TRIPLE INDEMNIZACIÓN POR DESPIDOS.

·         REGULACIÓN LA RENTA DE LA TIERRA FIJANDO EL PRECIO MÁXIMO DEL ALQUILER DE VIVIENDA (10% de un salario mínimo).

·         DEROGACIÓN DE TODAS LAS REFORMAS LABORALES. POR UNA NUEVA LEY DE TRABAJO

·         GRATUIDAD Y UNIVERSALIDAD DE LA SALUD Y LA EDUCACIÓN

·         NACIONALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS Y RECURSOS ESTRATÉGICOS

·         REGULACIÓN DEL PRECIO DE LOS ALQUILERES DEL COMERCIO

Ese programa hoy tiene problemas para llevarse adelante de manera unificada, he aquí la centralidad que creo que debe tener hoy el debate de los sectores obreros y populares en Cataluña y en la solidaridad obrera y popular a lo largo y ancho de toda la península.

El programa de mínima o plataforma de lucha levantada por los sectores más combativos del movimiento obrero actual, como la Intersindical, ya prevé un horizonte que debemos impulsar y acompañar.En ese marco se ha convocado la Huelga General que es de suma importancia, además porque ha contado ya en estas horas con la adhesión unánime en asambleas de diversos sectores de la clase obrera incluso en sectores estratégicos como la alimentación, estibadores e industria automotriz.

En el seno de algunas organizaciones obreras alternativas también está presente prácticamente el mismo programa de mínima. Esto se debe debatir de conjunto y unificarse mediante una direccionalidad política que pueda sortear este mar de confusión, espontaneísmo y voluntarismo tan peligroso en estos momentos.

No podemos esperar a que sectores como Tsunami Democratic, que desconocemos su identidad política e ideológica (seguramente dirigidos en las sombras por personas con mucho poder evidente), que no son transparentes en sus objetivos y programa, y que, vacíos de contenido, desarmando ideológicamente a la clase obrera y popular en su pacifismo sin sentido, vuelvan a cargar de forma surrealista la dirección de las masas en las calles. No se puede alentar a ese grado de desarme político de nuestra clase. Debemos actuar con iniciativa propia ¡YA!.

Tenemos programa, tenemos claridad metodológica en la democracia obrera y popular y en la lucha de masas, la autodefensa organizada que debe especializar sus métodos de resistencia los cuales tenemos contemplados, pero nos falta la UNIDAD POLÍTICA Y METODOLÓGICA de ese gran conjunto de organizaciones obreras y populares desperdigadas por el territorio, necesitamos su coordinación organizada y representativa.

Es justamente ese llamamiento a la construcción de un Frente de Liberación Nacional Obrero y Popular con los sectores que acuerden en lo inmediato con ese programa, estos sectores hoy están dispersos en organizaciones sindicales, en las organizaciones políticas de la izquierda indepe, en los casals y ateneos, en las organizaciones feministas, en los CDR, en las juventudes políticas, en las organizaciones estudiantiles, en las organizaciones de inmigrantes, de vendedores ambulantes, de refugiados, etc. Ese es el sujeto pueblo que debe contener esa dirección obrera y popular representada en ese frente de liberación.

La táctica inmediata también debe llamarnos a esta construcción. Si estamos todos/as juntos/as en las calles viendo estas contradicciones, y estas derivas entre las clases dominantes y el pueblo organizado, debemos en primer lugar tomar las riendas de nuestro destino haciéndonos cargo de la situación, animándonos a enfrentar con valentía las consecuencias de nuestra verdadera independencia, porque el estado español y catalán en su conjunto están mostrando las garras y estamos viendo como es hacer frente en serio al poder. Por eso mucha gente que no está de acuerdo incluso con la ”violencia” como método, o que no se involucraría en ejercerla, no condena a quienes si la podemos ejercer en una gran parte de la población movilizada, porque en ese quiebre que mencionábamos anteriormente también está la evidencia de una experiencia primordialmente “pacífica” de más de 10 años, son las contradicciones quebradas en la desproporcionalidad de la represión del estado español y la burguesía catalana, las que también alimentan estas reflexiones actuales.  

Las consignas y la táctica inmediata en la crisis de dirección política y sindical

Tenemos que ser claros compañeros/as:

Decir Buch Dimisió es Govern Dimisió, es Torra dimisión, es fer fora en primer lugar, a este sector de la burguesía catalana que no guarda ninguna diferencia con la española, que ha tenido que demostrarlo en la práctica gracias a la radicalidad que se crítica.

Esa es una de las principales razones de su postulado pacifista: la radicalidad combativa expone y asesta un golpe político a estos sectores en estas circunstancias, del cual ya creo, que puede ser irretornable, por lo menos en un gran conjunto de la población. Representa en si misma, también, crisis de las direcciones políticas y sindicales, porque también debemos mencionar que, así como falta desarrollar mucho terreno en la conciencia de nuestra clase, las direcciones sindicales y sociales juegan un gran papel (aunque no definitorio) en este atraso, y hoy ante la realidad imperante también es momento de radicalizar esas crisis de representatividad en las direcciones sindicales fundamentalmente, demostrando que la lucha por las reivindicaciones más sentidas que hemos mencionado, hoy solo las pueden encabezar los sectores obreros y populares, juveniles, que forman parte del movimiento independentista.

En segundo lugar, si el gobierno convoca un nuevo referéndum, renuncia o cambia sus funcionarios, o adelanta las elecciones, o el estado español interviene cataluña ¿Que viene?

Nuestras consignas y respuestas a la crisis política abierta, deben tener una salida propositiva inmediata, no podemos no tener una línea táctica concreta para la coyuntura:

Una de ellas es la necesidad de agitar un referéndum VINCULADO, bajo la forma una asamblea general constituyente con representantes elegidos/as de forma directa por el pueblo. Está la pelota de nuestro lado cuando Torra esta mañana mencionó a la CUP, haciendo un giño a su colaboracionismo, diciendo que había que darle contenido a eso de “cambiarlo todo”, “Ho tornarem a fer per a cambiar-ho tot”.

El referéndum por la independencia debe estar vinculado con el PROGRAMA ÚNICO OBRERO Y POPULAR DEL FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL, VOTAMOS SI POR LA INDEPENDENCIA CON JUSTICIA SOCIAL Y DEMOCRACIA REAL. He aquí la táctica inmediata para saber con que fuerzas contamos y con que fuerzas podemos llegar a contar, y como podemos agitar este programa para extender esta crisis de representación política en todo el territorio ibérico, contemplando que tanto la clase obrera y popular de Cataluña como del país vasco, de Galicia, y toda la que sobrevive bajo territorio español, debemos luchar en conjunto por este programa que impulsa NUESTRO REFERENDUM, EL REFERENDUM DEL PUEBLO OBRERO Y POPULAR DE CATALUÑA.

La respuesta del estado español y la burguesía catalana ya la conocemos, ya ante esto, que todavía no es mucho, están mostrando su ferocidad y de lo que son capaces, conocemos la escalada de hipótesis posible del conflicto, y nos resguardamos en nuestra fuerza motora de la sociedad, y en la solidaridad de clase, en lo heroicidad de nuestros pueblos.

Si avanzamos por este camino sin subestimar nuestras fuerzas y sin subestimar las fuerzas del enemigo, así realmente podremos interpelar a esos sectores de la clase obrera y popular que hoy no se ven interpelados por el Independentismo, y sobre aquellos sectores que siendo independentistas hoy acuden a la direccionalidad política de sectores que en el fondo no defienden sus propios intereses.

El panorama está abierto, somos realistas y prudentes en las proyecciones, eso será y queda para nuestro debate interno.

Mientras tanto... Lucha y agitación del PROGRAMA en las calles, y debate profundo y permanente en las trincheras, como decía Miguel Enriquez, ¡Endavant companys! ¡Endavant amb totes les forces de l’historia!

 

Arde Catalunya. Reflexiones tácticas para una estrategia de poder obrero y popular

Por Mariano Pérez -  Barcelona 17 de Octubre de 2019